6 claves para un divorcio amistoso o no contencioso.

Divorcio amistoso

Vamos a darte 6 claves para un divorcio amistoso o cuando menos, no contencioso. Esto es más que una expresión de un deseo utópico. Un divorcio amistoso termina antes, cuesta menos y daña menos tu salud emocional ¿No crees que son tres razones de peso para sondear al menos la posibilidad de pretender ir por esta vía? El divorcio nunca es fácil, pero un divorcio más amigable es posible y comienza contigo y tus elecciones. Antes incluso, con la predisposición de los cónyuges.

Centrarse en el futuro

Discutir constantemente todas las cosas que condujeron a la ruptura del matrimonio y/o culpar a tu cónyuge, solo despertará emociones negativas, lo que hará que el acuerdo de divorcio sea más difícil. Por muchas vueltas que le demos, no estamos allí para definir quién falló a quién, quién precipitó qué o quién debió qué sino para definir cómo descomponer esa maquinaria con los menos desperfectos posibles.

Estar dispuesto a negociar

Cuando ambas partes entienden que ciertos compromisos podrían ser necesarios, un acuerdo amistoso es más fácil de lograr. Prepárate para discutirlo. Llegar a un acuerdo no significa asumir que el otro tiene razón, que tal vez tú te equivocas. Llegar a un acuerdo es un medio para acabar antes con esa situación de conflicto. No más. Por llegar a un acuerdo no estás dejando de ser fiel a ti mismo/a o tu versión de los hechos. Divorcio amistoso no significa que tienes que volver a enamorarte de esa persona, sino que estás dispuesto/a a llegar a unos acuerdos mínimos para acabar antes, barato y fácil. 

Divorcio amistoso no significa que tienes que volver a enamorarte de esa persona, sino que estás dispuesto/a a llegar a unos acuerdos mínimos para acabar antes, barato y fácil. Clic para tuitear

Mantente paciente

Si su cónyuge necesita tiempo adicional para pensar en tu propuesta de acuerdo, déjale ese espacio. El divorcio puede ser abrumador y sentirse presionado para firmar cualquier cosa puede reducir las posibilidades de llegar a un acuerdo de divorcio amistoso. Sin presionar, siendo amables y considerados. Nuevamente recordemos que ser amistoso no equivale a ceder o reconciliarse, ni a dar por buena la historia del otro. Amistoso quiere decir que estamos dispuestos a dejar la vajilla en el platero en aras de terminar de una forma más civilizada, más rápida y más barata.

La mediación para un Divorcio amistoso

Si todo lo demás fallase, antes de precipitarse en un costoso litigio de divorcio contencioso, opta por la mediación de divorcio. Un mediador de divorcio neutral y experimentado puede guiar el proceso hacia un acuerdo amistoso. Es mejor decidir entre los dos las condiciones —tendrás algo que decir en ellas— en que la vida será a partir de ahora, que ponerlo en manos de un juez y que él sea el único que determine el cauce de las circunstancias. A esto hay que llegar solo en casos de cerrazón y acuerdos mínimos imposibles. 

Separa las emociones para un Divorcio amistoso

Esto, como siempre, es más fácil decirlo que hacerlo. Concéntrate en los hechos y el resultado del divorcio en lugar de permitir que las emociones aparezcan por el proceso.

El abogado adecuado

El divorcio no tiene que ser una prolongada pesadilla financiera y emocional. Nombrar un abogado de divorcio confiable que se esfuerce por finalizar los divorcios de manera amigable sin litigios innecesarios o demoras. 

Recuerda. Por increíble que parezca a tu circunstancia: un divorcio amistoso es posible.

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